La Mezquita-Catedral de Córdoba

La Mezquita-Catedral de Córdoba

Es pensar en Córdoba y lo primero que se le viene a uno a la mente es la Mezquita-Catedral.

La Mezquita se comenzó a construir bajo el reinado del Emir Abderramán I, sobre parte de la planta de la antigua Basílica cristiana de San Vicente Mártir.

En realidad, dicha basílica ya era utilizada como mezquita previamente, ya que durante la toma de la ciudad, los nuevos gobernantes forzaron a los cristianos a compartir el templo. Se habla de que se compró esa parte, pero eso no es muy creíble ya que los musulmanes usaron la parte que siguió siendo de uso cristiano como lugar de ejecuciones, cosa a la que sólo hubieran tenido derecho si el templo fuera apropiado, no comprado.

En el 785, Abderramán decide que su nuevo reino independiente merece una buena mezquita en su capital, así que ya decide destruir toda la basílica y construir el nuevo templo, usando como materiales lo que se pudo aprovechar de la propia basílica, pero también canibalizando otros edificios romanos y visigodos.

En este edificio se cambió la orientación de la iglesia original. Al usarse materiales de acarreo, las columnas se elevan sobre pilares de sillería para dar más altura e igualar las columnas desiguales. En lo alto, se usan arcos dobles para dar más estabilidad, ya que el superior sujeta el techo, mientras que los inferiores apoyan las columnas entre sí. Esta estructura es la que crea la impresión del bosque de palmeras. Además, aquí se ven las características dovelas amarillas y rojas, alternando materiales para crear el contraste de color.

En 833, bajo reinado de Abderramán II, se tiene que ampliar la mezquita, de tal forma se derriba la quibla de la mezquita y se prolonga el largo del templo siguiendo la misma estructura y esquema de la mezquita de Abderramán I, con la única novedad que la zona de la antigua quibla quedan unos anchos pilares, y no sólo se usaron materiales de acarreo, sino también piezas labradas a propósito.

Bajo el reinado de Alhakén II, se hace la tercera ampliación, siendo la  más ostentosa, al ser el reino más fuerte en ese momento. Se derriba la quibla de Abderramán II y se prolonga aún más el templo. Además, dado el mayor tamaño del templo, la iluminación era deficiente, así que se crearon cuatro lucernarios, uno en mitad del cuerpo, y los otros tres cerca de la nueva quibla, uno central y los otros dos a sus lados. Dado que a estas alturas los gobernantes ya no eran emires, sino califas, se crea la maqsura, que es el recinto de la mezquita reservado al califa. En esta zona la ornamentación varía, y es donde se encuentran los famosos arcos cruzados polilobulados. El material ya no es de acarreo, sino todo hecho exprofeso para la mezquita, usándose columnas de colores azules y rojos alternados. La doble quibla hace que el mihrab ya no sea un simple nicho en la pared, sino una habitación propiamente dicha.

Bajo el gobierno del primer ministro Almanzor, hubo que realizar una nueva ampliación, que fue la más grande en tamaño, aunque la menos ostentosa, dado el estado del reino. En vez de ampliarse de nuevo hacia el sur, se tuvo que hacer hacia el este, ya que el río no permitía seguir al sur. Se amplió el templo a lo ancho, a todo lo largo, eso deja descentrado el mihrab que siguió en el mismo lugar. La alternancia de colores continúa en esta zona, pero ya no es porque se usen materiales de colores distintos, sino que sólo se usa piedra caliza, que es más barata, pero pintadas de rojo las que corresponden.

Con la conquista en 1236 por parte del rey Fernando III, la mezquita se convierte en catedral, y en 1371 se termina la capilla real en la zona más noble de la mezquita, pero se decide no modificar la zona de la maqsura que la rodea por su belleza. Esta capilla fue reedificada pasado un siglo.

Pero la mayor alteración se realiza en el siglo XVI, en la que se crea una gran nave cristiana atravesada en perpendicular a la mezquita. Tras esta gran reforma, no se han vuelto a realizar más grandes modificaciones, siendo a día de hoy la mezquita-catedral, un ejemplo perfecto de hibridación artística entre oriente y occidente.

Esperamos que queráis visitarla, pronto, junto a Medina Azahara y como no, nuestro querido Castillo de Almodóvar.

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