La Leyenda de la “Encantá”

La Leyenda de la “Encantá”

La impresionante fortaleza del Castillo de Almodóvar alberga una larga historia tras sus altas y robustas paredes de piedra. Historias y leyendas, ese es el tema del que os queremos hablar hoy, concretamente de una marcada por sangre, dolor, amor y muerte. Hablamos de la dramática leyenda denominada como la “Encantá”. Nos remontamos a Almodóvar del Río, como no podía ser de otra forma, el lugar donde se aloja nuestro castillo y escenario de la historia. Viajamos concretamente hasta el siglo XI, momento histórico en el que los almorávides asediaron la ciudad. Durante este acontecimiento, el príncipe Fath-Al-Mamun decidió enviar a su esposa, Zaida, al Castillo de Almodóvar, con intenciones de asegurar su protección. A pesar de las buenas intenciones de el príncipe, su acometida no tuvo ningún resultado, ya que el asedio se hizo imposible de defender, quedando Córdoba capitulada como ciudad conquistada por el ejercito almorávide.

El desenlace desfavorable en el asedio, se suma a la muerte del príncipe Fath-Al-Mamun. Su esposa, Zaida, en la noche que su marido muere, siente rápidamente que algo no va bien y asomándose al balcón de la torre del homenaje, se despliega en su mente la desgarradora imagen de su marido caído en batalla. Zaida sentía en lo más profund de su alma que su marido había fallecido, y no se equivocaba. Sin necesidad de que nadie le corroborara la noticia, Zaida, entro en una profunda depresión, dejando de comer, beber y manteniéndose encerrada durante todo el día. La pena pesaba como piedras en su espalda, sin dejarla ver la luz, hasta, finalmente, desfallecer por inanición.

El Castillo, tras pasar una lista interminable de años, saqueos y caer totalmente en olvido, resurge a principios del siglo XX, de manos del Conde de Torralva, el cual decidió reconstruir el relegado y desdeñado castillo. El comienzo de la reconstrucción del lugar estuvo marcado por las historias de los obreros, que contaban los avistamientos de una dama vestida de blanco, triste y convertida en sombra. Los lamentos, gritos y sollozos invadían la fortaleza de Almodóvar, acongojando el alma de los obreros, los cuales presentaban total negativa a trabajar de noche en el castillo.

¿Permanece el alma de Zaida entre las paredes del castillo, esperando el añorado regreso de su marido?

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